Hoy seré la maestra de mis emociones. En medio del caos que
rodea mi vida trataré de ser breve, si la química me lo permite.
El salario
emocional tiene que ver más con el estado de mis emociones y el impacto que
todas ellas tienen sobre mis decisiones futuras, que con cualquier tipo de moneda. En pocas palabras, tiene que ver con mi dignidad.
Hoy las emociones se miden en 200, 400 y con “suerte” 600
decepciones “euronales”, jornada completa. En mi caso en China estaría mi
futuro (primera opción), en un colegio con un disciplina militar. Un país con una peculiar forma de hacer
política educativa, donde los recortes ya están hechos…Aún no sé qué hacer para no
parecer egoísta, pero gastaré más en China de lo que gane en un año.
Mi segunda opción es coger aire y taparme la boca y la
nariz, y recibir clases magistrales de un máster dado por expertos que
utilizarán sin parar un Power Point, para indicarme lo bonito que es formarse a
cambio de un cheque cada vez más caro (los expertos de antes al menos utilizaban
las entrañas de un animal, para averiguar donde se encontraba la certeza de la
vida).
No hay comentarios:
Publicar un comentario